Las 25 claves del estilo rústico

0
6105
rustico mesa

Si quieres que tu casa de campo se integre más en el entorno rural que la rodea, comienza a decorarla con ideas impregnadas de rusticidad y estilo atemporal. La esencia del estilo reside en las terminaciones artesanales, los materiales recuperados y las ideas muy prácticas.

1
Emplea un aire casual para decorar tu casa. No busques la perfección en los acabados e incluso incorpora defectos provocados. No emplees rodapiés, evita utilizar molduras para ocultar los contramarcos de puertas y ventanas, utiliza varios modelos de ventanas y puertas, huye de la simetría y los brillos, diseña pavimentos con piezas sueltas y siempre hechas a mano con los acabados irregulares del producto artesanal. La idea es crear una imagen de obra hecha por etapas, tan propia de la arquitectura popular.
2
 Descubre paredes y estructuras ocultas tras revoques y pinturas. Puede tratarse de una pared de mampostería, un entramado de madera y ladrillos de adobe, un tabique de caña, una cercha de madera que ahuecas para instalar un paño de vidrio, pilares y vigas de madera empotrados en tabiques divisorios, bóvedas o forjados que aparecen tras un cielorraso de yeso, etc.

3
 Recupera bóvedas de piedra o ladrillo. En las distribuciones actuales, la bóveda contribuye a crear un ambiente irrepetible, que aporta amplitud y genera un efecto de cobijo especial. Trata de devolverle su aspecto original, aunque también dan un toque muy plástico los revestimientos de cañizo, yeso y cal. Deja también sin macizar la bóveda catalana de las escaleras, aprovecha la profundidad del hueco para ubicar un banco de madera o una consola rústica.

rustico apertura

4
 Abre la casa a las vistas y a la luz natural.  El rústico actual es luz natural y contemplación de la naturaleza. Por esta razón, ubica tus ventanas en paredes con distinta orientación y puntos de vista, abre balconeras y puertas vidriadas al jardín, crea espacios de doble altura y acompáñalos de ventanales que inunden el espacio de luz.

5
 Saca partido de los pilares para organizar la distribución. Los pilares centrales pueden servirte para dividir espacios de uso, para enmarcar la abertura de un patio interior, un espacio de doble altura o para darle valor a una encimera que separa la cocina del comedor. Si son de madera pueden estar apoyados sobre unas zapatas de piedra, a las de obra, dales un acabado rústico con mortero de cal o con un revoque rústico de cemento.

rustico

6
 Divide ambientes con arcos y vanos adintelados.  Le aportan calidad espacial al ambiente y recuperan la tradición de algunas regiones, de compartimentar los espacios mediante vanos adintelados o arcos. Puede tratarse de arcos de medio punto, rebajados, a carpanel, apuntados o de vanos con dinteles ortogonales. Los puedes emplear, por ejemplo, para cortar el efecto longitudinal de un salón rectangular, para comunicar sutilmente la cocina con el estar comedor, para marcar el acceso a la vivienda desde el vestíbulo o para sectorizar una zona del dormitorio. Tienen un atractivo especial los que se forman con dovelas de piedra o los revocados, que tras sucesivos encalados parecen moldeados a mano, con los ángulos y cantos redondeados.

7
 Decora el forjado con viguetas de madera. Las puedes colocar con una separación de 60-70 cm. Para que el ambiente parezca más auténtico emplea madera vieja o troncos. Los puedes dejar en madera vista o pintarlas con pintura plástica, cal blanca o pigmentada, o con esmalte acrílico mate. Al entrevigado dale un tratamiento a base de placas de escayola, frisos de madera, contrachapado, cañizo, etc.

8
Construye los forjados de las plantas superiores a la antigua usanza. Sobre una estructura de madera o hierro, dispón rastreles de ajuste para clavar tablas de madera maciza de 22mm. de espesor. Para que la madera trabaje sin resistencia, deja los tablones a junta encontrada. Si necesitas más aislamiento acústico en la planta inferior, coloca entre las viguetas placas de corcho negro y ocúltalas con una placa de yeso laminado, o con otro tipo de panel enchapado.

9
Termina las paredes con materiales rústicos y artesanales. Los morteros se pueden hacer con cal y arena, el más artesanal, combinando cal, cemento y arena, de cemento y arena y en cualquiera de estas composiciones también puedes agregar pigmentos minerales o terrosos para que el revoque incorpore color y no tengas que pintar posteriormente.

10
Si quieres que la pared tenga un toque rústico y personal, acábalas con lechadas de cal grasa. Consiste en una pasta de cal a la que se le agrega agua. Si le incorporas pigmentos, es mejor que sean inorgánicos, minerales o terrosos, porque son más sólidos ante la causticidad de la cal. Se agregan disueltos en agua o en disolventes.

11

Pinta las paredes en los tonos que se obtenían de la tierra. Los almagres, el albero, toda la gama de los ocres o de las tierras, los óxidos del hierro o los azules del añil, son tonalidades que se aplicaban en el interior de las casas de labor, tanto en paredes, como en techos o suelos. Recupera su aplicación en zócalos, cercos de ventanas y vanos, viguerías y carpinterías de madera. También úsalos como una herramienta para decorar los peldaños de cemento de una escalera o para suplantar los revestimientos cerámicos de baños y cocinas.

12
Para el suelo, huye de los materiales perfectos, los muy brillantes o de las malas imitaciones. Lo importante es que el formato y el material contribuyan a dar calidad al ambiente. Hay casas, como las que están en la costa mediterránea, que se identifican mejor con los suelos de cemento o con las baldosas hidráulicas. Una forma de aprovechar piezas sueltas es mezclando piezas de distintos colores y diseños. Para los suelos de madera, vuelve a las fórmulas tradicionales: tarima maciza sobre rastreles o parquet.

rustico mesa

13
 Las alacenas empotradas, las hornacinas de distinto tamaño, los vasares y otros muebles de obra son un sello insustituible del estilo campero. Los puedes distribuir en el estar, junto a la mesa de comer o al cabecero de las camas, ampliando las posibilidades que te dan los muebles de obra para formar armarios, muebles bajo encimeras, bancadas o bases para camas y colchonetas.

14
 La chimenea aporta calidez. Puede construirse in situ, con materiales como ladrillo, piedra o chapa de acero. Dos buenas ubicaciones son en ángulo y en el eje medio de una pared. La que mejor se adapta a todas las situaciones es la de semi empotre. La alternativa a la chimenea es la estufa de combustión cerrada. Tiene alto poder calorífico y debido a su gran variedad de tamaños es muy fácil de incorporar en cualquier tipo de espacio. Ideal para buhardillas, refugios de montaña o construcciones anexas.

15
Un techo inclinado y de madera da un aire muy rústico. Aporta una calidad espacial caracterizada por la variedad de planos y perspectivas que la madera se encarga de potenciar. El toque rústico de este techo se complementa con el entrevigado. Puede ser de rasillas o rayoletas cerámicas, acabarse con un friso de madera, con un contrachapado o revestirse con cañizo o placas de yeso.

16
La buhardilla es sinónimo de vida en el campo. La casa rústica casi nunca desperdicia este espacio que ofrece situaciones espaciales únicas dentro de la vivienda. Por su independencia con el resto de la casa, es el sitio ideal para instalar una zona de estudio, una biblioteca, un salón de invierno o el área de reunión de los más jóvenes. Emplea estructuras de madera o hierro, y un sistema de cubierta que ofrezca los aislamientos térmicos e hidrófugos, más apropiados a tu zona, para evitar que resulte muy fría o húmeda.

17

En la cocina utiliza técnicas sencillas y acabados artesanales. Un estilo muy acorde con los entornos rurales es el que se consigue empleando muebles de obra. Las encimeras se pueden revestir con piezas cerámicas esmaltadas o también terminar con un revestimiento de cemento alisado y bruñido. Para los fregaderos emplea losa cerámica esmaltada o antiguas pilas de piedra.

18

Para los muebles de madera, elige un diseño sencillo. Puertas con bastidor y plafón interior, duelas verticales, puertas tipo granero con zetas, plafones con chapa galvanizada o alambre de gallinero y puertas de celosía. Emplea tintes, técnicas de pátina y envejecimiento, aguadas, barnices de poro abierto y esmaltes al agua. Combínalos con encimeras de  mármol, madera maciza o  chapa de zinc o azulejos.

19

La campana mejor de obra. Si puedes, móntala de pared a pared, simulando las antiguas de boca ancha. Lo mejor es acabarlas con revoque liso y pintura plástica a tono con las paredes. Por dentro podrás ocultar un moderno equipo de extracción. Si tienes una antigua chimenea de hogar bajo, trata de conservarla, puede servirte para instalar una estufa de combustión cerrada con horno para pan o para mantener las teteras calientes.

20

En el baño, pocos revestimientos y una estética austera. Limita el uso de revestimientos a las zonas húmedas. Las encimeras hazlas voladas de piedra apomazada, madera maciza, cemento bruñido o revestidas con azulejos artesanales o revestimientos vítreos. Construye las bañeras y platos de ducha de obra, o emplea modelos antiguos con patas o tinas de madera, piedra o zinc.

rustico buhardilla

21

Las escaleras más rurales son de obra, revocadas y pintadas. Si están adosadas revoca el lateral y las contrahuellas con un mortero de cal o un revoque pigmentado. Para las huellas, lo más artesanal es un cemento alisado o un revestimiento de barro artesanal sin rodapié. Para la barandilla, emplea hierro forjado de fragua manual. Plantéalas con una geometría elemental y con secciones mínimas.

22
Las puertas de paso inciden en el efecto rústico del conjunto. Las lisas quedan descartadas, tampoco se aconsejan las maderas suntuosas, ni los acabados brillantes. Las puedes encargar con madera vieja y con un diseño moldurado, con bastidor y plafón rehundido, con tablillas verticales u horizontales, con vidrio repartido, etc. Los herrajes tienen que estar a tono con la rusticidad de las puertas.

23
Estos son los elementos que distinguen a un dormitorio de campo de otro de ciudad. La luz natural, que se consigue con una ventanas bajas o puertas balcón que permiten tener una visión amplia del paisaje. Una envolvente que se caracteriza por estar acabada a mano con paredes con revocos de cal o de cemento, alguna pared de piedra, un techo de madera y un espacio amplio. Para darle el toque final, incorpora una chimenea y junto a ella un par de sillones con reposapiés, o un sofá en el que puedas tumbarte contemplando el paisaje y el fuego. La mejor ubicación es la de ángulo y para que el hogar sea seguro instala un casete encastrable.

24
Reproduce con la iluminación las tonalidades cálidas y acogedoras de la luz solar. Por eso, evita la luz fluorescente y las lámparas de bajo consumo. El ahorro se puede hacer también con un uso racional de la energía y apagando las luces de las habitaciones que no usamos. Una forma de limitar la cantidad de de energía es empleando pantallas cuyos difusores reflejan más luz que la que consumen. Como en el caso de las pantallas de papel de arroz o policarbonato. Otra forma de ganar luz es reflejando la luz concentrada sobre superficies claras y lisas. Para que el ambiente resulte sereno y acogedor elige una misma tonalidad cromática para toda la casa y decántate por las luces bajas y de suspensión, con manchas puntuales sobre puntos de la estructura, mesas y encimeras. Tampoco pueden faltar las velas, tenlas a mano y formando parte de la decoración.

25
Recupera el aire rural de cuadras y hórreos para el cuarto de invitados. Procura conservar estas construcciones en estado puro, consigue ventanas y puertas viejas, el suelo hazlo de cemento o de tablones rústicos. Aprovecha los pesebres de piedra para hacer bancos y contenedores para guardar cosas, crea altillos con escaleras de troncos para ubicar futones. Deja un rincón para instalar el baño con palangana de zinc, una tina para la ducha y un inodoro oculto tras una cabina de obra.

Compartir
Artículo anteriorJardines Iluminados
Artículo siguienteCampanas de obra