Piscina durante todo el año

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piscina madera

La piscina es uno de los grandes placeres del verano. pero, ¿por qué no disfrutar de ella todo el año? te contamos cómo climatizarla para que puedas bañarte también en invierno.

Para prolongar la temporada de baño más allá del verano, y así rentabilizar la construcción de la piscina y su mantenimiento, la clave está en acondicionar el agua y evitar que se pierda calor. descubre cuál es el mejor sistema para lograrlo.

LA IMPORTANCIA DEL CLIMA

Según el sistema que se elija para conseguir que la temperatura del agua sea agradable, la piscina puede usarse, de mayo a septiembre, de abril a octubre o, en el mejor de los casos, todo el año. Hemos de optar por un sistema que se ajuste a nuestras necesidades, y para acertar habrá que valorar varios aspectos: en primer lugar, la zona climática donde esté la piscina es uno de los condicionantes de mayor peso. Si la piscina se encontrara en Sevilla, una climatización del agua mediante placas solares y un cobertor solar para evitar pérdidas permitiría prolongar su uso varios meses, manteniendo la piscina al aire libre. En cambio, en latitudes más al norte, donde los veranos son cortos y la lluvia y el viento frecuentes, el planteamiento debe ser completamente diferente. En estos casos, para poder usar la piscina sin que el clima sea un impedimento, la solución más efectiva será cubrirla con un cerramiento estanco y aislado e incorporar un sistema de calefacción, tanto en el agua como en el ambiente. Por tanto, no se requerirá la misma solución para una piscina descubierta que para una cubierta o integrada dentro de una vivienda.

EN UNA PISCINA AL AIRE LIBRE

Para prolongar el uso de una piscina al aire libre, las soluciones han de ir encaminadas a disfrutar de un baño con una temperatura más agradable. Esto permitirá intensificar su uso, pudiendo emplearla incluso por la noche. Antes de tomar cualquier decisión, hay que determinar las posibilidades reales de cada zona climática y luego entender que las medidas serán aleatorias y estarán siempre expuestas a los posibles cambios atmosféricos. Por eso, en la inversión que se realice tiene que asumirse este riesgo. A la hora de estudiar las distintas posibilidades, debemos tener en cuenta que la normativa en materia de instalaciones térmicas prohíbe el empleo de sistemas convencionales para el calentamiento de piscinas descubiertas. De esta manera, sólo se podrá emplear el calor producido por energías residuales, como el que proviene, por ejemplo, de un circuito de disipación de la vivienda, o el producido por energías renovables, como la energía solar o la biomasa. No se puede emplear la energía eléctrica como apoyo a estas fuentes energéticas señaladas anteriormente, ni tampoco en forma de bomba de calor. De lo que se desprende que lo más efectivo y rentable para elevar la temperatura del agua en una piscina a la intemperie es un sistema de energía solar.

Emplear la energía solar

Es limpia, renovable y respetuosa con el medio ambiente.
La energía solar será la alternativa perfecta para climatizar piscinas que estén en zonas cálidas y soleadas.

UN SISTEMA FÁCIL Y LIMPIO

En las zonas cálidas y templadas, la energía solar permitirá prolongar durante meses la temporada de baño, aprovechar la piscina más horas cada día o disfrutar del agua también en esos días del verano en los que baja la temperatura. Esto es así porque durante los meses más cálidos del año el sol aporta la mayor radiación, independientemente de la temperatura exterior. Para este tipo de instalaciones se suelen emplear colectores sencillos de polietileno, polipropileno o elastómero, que pueden ser modulares o enrollables, lo que facilita considerablemente su instalación sobre tejados u otro tipo de superficies, ya sean éstas planas o irregulares. Como depósito de almacenamiento se puede utilizar el mismo vaso de la piscina.

APROVECHAR EL CALOR

La temperatura del agua se puede calentar con el calor expulsado por un circuito de disipación. Es el caso, por ejemplo, de una vivienda que emplee un sistema de climatización completamente solar: calefacción, agua caliente sanitaria y también refrigeración. Se basa en la utilización de un sistema de suelo radiante/refrescante, paneles solares y una máquina (pila química) que tiene la particularidad de almacenar energía solar y suministrar tanto frío como calor de forma continua, incluso de noche. Reduce el empleo de refrigerantes y el consumo eléctrico, ya que no hay ningún tipo de compresor. Esta misma instalación sirve para climatizar la piscina. Se consigue aprovechando el calor que se ha extraído de los ambientes, en el proceso de refrigeración, que en lugar de expulsarlo a la atmósfera se envía a la piscina. Se trata de la tecnología Climatewell. Otro sistema cada vez más empleado es el de la climatización integral, que proporciona calor, frío y agua caliente sanitaria a una vivienda por medio de generadores de alta eficiencia, como la bomba de calor o calderas de condensación, con el apoyo de una instalación solar, que también se emplea para calentar el agua de una piscina descubierta y así aprovechar la superficie de colectores proyectada para la calefacción. Una vez que se deja de usar la piscina es conveniente cubrir la lámina de agua con una manta térmica o manta de burbujas. Conserva las calorías acumuladas durante el día y reduce la evaporación.

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¿Cómo y Dónde?

Es importante instalar los colectores lo más cerca posible de la piscina, para reducir pérdidas térmicas. Deben orientarse al sur, sureste o suroeste, y tener una inclinación cercana o igual al ángulo de latitud de la zona. No se necesitan depósitos de acumulación o interacumuladores, ya que el agua de la piscina, una vez filtrada, pasa directamente por los tubos de los colectores, para volver calentada, en un circuito cerrado, a la piscina. Se aconseja que las placas funcionen en un circuito primario independiente de la bomba de circulación de la piscina, con su propia central de regulación y bomba de circulación. De esta manera se podrá sacar rendimiento de las horas que más interesan.
Cerramientos y cubiertas plegables
es una interesante solución para climatizar una piscina al aire libre, con la ventaja de poder dejarla descubierta al verano siguiente. Además, existen numerosas opciones para elegir en función del material o del mecanismo de apertura.

UNA SOLUCIÓN INTERMEDIA

Una alternativa a medio camino entre la piscina al aire libre y la piscina cubierta es aquella que se cierra con una capota de policarbonato de techo curvo bajo. Se trata de un sistema que puede estar formado por módulos independientes que se abren lateralmente mediante brazos fijos o hidráulicos, módulos telescópicos o deslizantes (muy útiles para dejar la piscina libre, agrupando los módulos en algún extremo del área de baño), y que han de tener una altura desde 0,40 m. a 1 m. como máximo. Lo realmente interesante de este sistema es que, gracias al efecto invernadero que se produce a través de la superficie transparente, se puede aumentar la temperatura del agua de 4 a 8 ºC, dependiendo del espesor del policarbonato y de las capas que lo compongan, lo que en muchos casos es suficiente para obtener una temperatura agradable. Como ventaja adicional, este tipo de cerramientos mantiene la piscina limpia y ofrece una mayor seguridad.

Para nadar todo el año

Si se quiere nadar todo el año sin preocuparse del clima exterior, lo primero que hay que pensar es en aislar la piscina con un cerramiento. En segundo lugar, será necesario climatizar el agua y el recinto dedicado al baño, ya que la cubierta por sí sola no es suficiente, pues aportará calor sólo de forma puntual. Por otro lado, cuanto más estanco y aislado sea el cerramiento, más efectiva será la reducción de la evaporación y menores las pérdidas caloríficas, lo que en términos de potencia necesaria significa un ahorro de energía considerable.

Con estructura independiente: es difícil armonizar un cerramiento para piscina con un entorno natural. A la hora de elegirlos hay que tratar de que sean sencillos, con un volumen contenido y de buena calidad, especialmente si se trata de estructuras fijas. En este sentido, y para no perder la comunicación total con el exterior, conviene que las cubiertas y los laterales sean transparentes. Los sistemas son muy variados: con cubiertas bajas o elevadas, plegables para cuando llega el verano, con estructuras telescópicas o deslizantes, o formados por cubiertas fijas con laterales correderos, desplazables, plegables, etc. Las estructuras elevadas permiten, además, organizar un ambiente para estar o para ubicar un spa.
Cerramientos murales: estos modelos se adosan a un muro. Se disponen de suelo a pared en tramos curvos o combinando planos verticales y cubiertas a una o dos aguas. Con estos sistemas se consigue una integración mayor con la zona construida, ya que tienen el aspecto de un invernadero. Disponen asimismo de módulos de apertura móviles.
Piscinas integradas: es el caso de una piscina que se proyecta dentro de una vivienda. Las posibilidades funcionales y estéticas son innumerables. Lo ideal es que cuente con techo de vidrio, para aprovechar el efecto invernadero y que disponga de sistemas de apertura tanto en el techo, como en los laterales, por ejemplo, mediante sistemas plegables, que ofrecen una comunicación completa con el exterior.

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LOS MEJORES MATERIALES

Los cerramientos se construyen con aluminio, PVC, madera o perfilerías mixtas, de aluminio por fuera y madera en el interior. Para lograr que se integren mejor en las tonalidades de la naturaleza, hay que elegir perfilerías con colores como el marrón oscuro, el verde, o la gama de los grises oscuros-negros. Para la cubierta se puede emplear policarbonato celular de doble pared o vidrio de seguridad y de baja emisividad. En los paños verticales, según si se trata de piezas curvas o rectilíneas, se puede usar metacrilato o vidrio laminado.

Climatizar piscinas cubiertas

A la hora de acondicionar una piscina integrada dentro de la vivienda, las posibilidades de actuación son diferentes. pensando en el futuro, conviene decantarse por fuentes de energía sostenibles que sea respetuosas con el entorno.

Un uso racional y sostenible de la energía

Así como en las piscinas al aire libre no se pueden usar energías convencionales, en las piscinas cubiertas también hay ciertas limitaciones en el empleo de los combustibles fósiles. En este sentido, los requisitos en materia de ahorro de energía recogidos en el nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE) se aplican a todos los ámbitos de la construcción de edificios, con el objetivo de conseguir un uso racional de la energía necesaria para el funcionamiento de los mismos, reduciendo su consumo, y consiguiendo además que una parte de dicho consumo provenga de fuentes de energía renovables. Sobra decir que el gasto para una piscina tiene que ser todavía más respetuoso con estos principios, ya que se trata de un gasto superfluo, aunque para algunos resulte necesario.

Aprovecha el calor del sol

Los requisitos que se deben alcanzar en los edificios con previsión de demanda de agua caliente sanitaria o de climatización de piscinas cubiertas, contemplan que parte de estas necesidades energéticas térmicas se cubran mediante sistemas de captación, almacenamiento y utilización de energía solar de baja temperatura, adecuada, eso sí, a la radiación solar de su emplazamiento. Así, según la zona climática podrá ser de un 30 a un 70%. La menor aportación correspondería a la zona climática 1 (como, por ejemplo, Vitoria) y la mayor aportación solar la tendrían las localidades de la zona 5 (como Almería). Otra limitación se recoge en el Reglamento de Instalaciones Térmicas (RITE) y se refiere a que no se puede calentar de forma directa el agua de la piscina por medio de una caldera, ni emplear la energía eléctrica como fuente de calor. En este último caso, únicamente se permite en apoyo a bomba de calor o a sistemas de energía renovable o residual.

¿Cuál es LA TEMPERATURA IDÓNEA?

Conviene planificar el clentamiento del agua, ya que se requiere bastante tiempo para calentarla con energía solar. El ambiente ha de estar 2 o 3º por encima del agua.
– Una opción rentable para calentar el agua y el ambiente es instalar una bomba de calor. La electricidad sólo se usa para hacer funcionar el compresor, por lo que es una solución económica, ya que estas bombas tienen un alto coeficiente de trabajo (por cada KW eléctrico consumido, la bomba puede suministrar hasta 6 KW de potencia calorífica). Consta de una instalación eléctrica y otra hidráulica, y funciona con el agua de recirculación del sistema de depuración.
– Una caldera de biomasa reemplaza a las tradicionales de gas o gasoil. El sistema se compone de: caldera, depósito de inercia, intercambiador de calor y circuito de depuración. Su coste inicial es mayor, pero el combustible es barato. El tándem perfecto sería energía solar para verano y caldera de pellet con apoyo solar para invierno. Se puede usar también en piscinas al aire libre.
-El sistema de calentamiento por medio de intercambiadores de calor es el único que se puede emplear para calentar el agua por medio de una caldera. Consta de dos circuitos de agua en dirección contraria: uno primario por el que circula el agua que proviene de una caldera convencional, de biomasa, etc., y uno secundario por el que circula el agua de la piscina que capta el calor del circuito primario. La humedad relativa debe ser del 60 al 70%. Por encima del 70% el aire saturado de agua crea condensaciones, y por debajo del 60% el ambiente sería seco e incómodo para el bañista. La solución pasa por instalar deshumidificadores.

Revestir con acierto

Elegir un revestimiento para la piscina no es sólo cuestión de estética. Aquí más que en ninguna otra superficie es necesario elegir un material que resista el sol y los productos químicos empleados en el tratamiento del agua. Se requieren revestimientos lisos, QUE SE LIMPIEN FÁCILMENTE, impermeables y también antideslizantes.

Materiales cerámicos

Pueden ser de monococción o porcelánicos. Ambos presentan una gran gama de colores y diversos tamaños que van desde la pequeña tesela sobre malla, papel o fibra de vidrio, hasta formatos más grandes en piezas sueltas, ambos con acabado antideslizante. La diferencia estriba en la absorción al agua y en sus propiedades de resistencia física, mecánica y química. En este sentido el gres porcelánico es el que tiene una porosidad prácticamente nula, por lo que no es susceptible de formaciones bacterianas o algas, a la vez que es altamente resistente al uso y a las condiciones atmosféricas. Ambos materiales se presentan con sistemas completos para todos los componentes de las piscinas, vaso, borduras, playas, lo que permite coordinar también el resultado estético de todo el conjunto.

Otro punto importante a la hora de ir al detalle es que se completan con todo tipo de piezas especiales que solucionan de forma efectiva los encuentros entre planos y los elementos puntuales de terminación. Cabe destacar en el tema de colores la gama tan perfeccionada de los materiales de monococción a presión como el lavanda, el verde petróleo o el verde musgo de cerámica Appiani y la posibilidad de mezclar formatos. La empresa Rosa Gres tiene un sistema que soluciona la construcción de piscinas desbordantes perimetrales con todo tipo de piezas para el área circundante y el vaso.

Pintura y revoque de cemento

La pintura especial se aplica sobre un revestimiento impermeabilizado de mortero de cemento de acabado liso o sobre hormigón. Las más comunes son las de resinas de caucho acrílico o de cloro-caucho. En general, ambas son resistentes a las algas y el moho, ofrecen impermeabilidad máxima, perfecta adherencia sobre cemento y hormigón, colores sólidos, no resbalan y ofrecen una buena resistencia a los productos químicos y al cloro. La paleta de colores se limita a azules, blancos o verdes. Las acrílicas ofrecen un secado y un repintado más rápido que las de cloro-caucho, aunque éstas últimas son más resistentes. Lo peor es que hay que repintar la superficie cada dos años, lo que obliga a vaciar la piscina y hacer un gasto excesivo de agua. Pero si la piscina está en un entorno rústico, resaltará menos y se acercará más a la idea rústica de una alberca. Por otra parte, los revestimientos cementicios son para piscinas nuevas o antiguas. Logran un acabado impermeable, de apariencia cementosa, con el color incorporado en masa por lo que no hay que repintar. Se trata de una capa lisa, continua y sin juntas, de 2 a 3 mm. de espesor, que admite un pulido posterior para renovar la superficie. Además, ofrece una amplia gama de colores, como la línea Aquacrete de Edfan. Dura más que la pintura, pero se desgasta con el sol y la abrasión.

Se trata de una membrana de PVC flexible que sirve para impermeabilizar el vaso de la piscina. Una vez termosoldada, ofrece una superficie estanca y continua. Su mayor campo de aplicación son las piscinas prefabricadas de acero, aluminio y hormigón o la rehabilitación de piscinas antiguas. Una desventaja es que puede decolorarse al cabo de unos años o arrugarse. Además, la piscina no puede estar vacía, ya que la falta de presión hidrostática podría hacer que el liner se arrugase o se moviese.

Mosaico Vítreo

Si hay que recomendar un producto perfecto para revestir el vaso de una piscina ese es el mosaico vítreo. Puede ser de cristal natural fundido o de cristal reciclado con resinas en forma de pasta de vidrio. El primero ofrece colores más vivos y homogéneos, aunque los dos se caracterizan por tener una porosidad nula, son muy resistentes a los productos químicos, a los cambios atmosféricos y a la formación de mohos y algas. Facilitan el mantenimiento de la piscina, son inalterables al paso de los años y tienen muchas posibilidades decorativas. Como todos los revestimientos aplicados en malla, papel o fibra de vidrio, se adaptan a cualquier forma, siendo muy versátiles y combinables. Personalízalo eligiendo teselas grandes, por ejemplo de 4×4 cm. o 5×5 cm., o con formato hexagonal.

Desbordante

Mediante el sistema de Rosa Gres se pueden revestir todas las superficies comprendidas dentro y fuera del vaso de la piscina, como encuentros entre distintos planos, bordes, playas, etc., así como contar con piezas prefabricadas para componer el sistema desbordante.