Número 214

LA ARMONÍA DEL AGUA

Fuente de mármol de diseño barroco.
El agua es el complemento de diseño más utilizado en la historia de la jardinería. Ningún otro tiene la capacidad de transformar cada rincón en un lugar único y sugerente.
Las fuentes aportan puntos de equilibro. Adapta la fuente al estilo del jardín y no pierdas la escala. Las demasiado grandes resultan ostentosas y distorsionan el diseño.
UN ESTILO PARA CADA JARDÍN
Aquí tienes ideas para colocar la fuente en el jardín de forma racional:
Escultóricas y refinadas, son perfectas para villas antiguas, casonas de campo, masías, casas de indianos y cortijos. Coloca sencillas fuentes en lugares estratégicos como en el centro del jardín, el eje de la entrada principal, cerca del porche, entre la arboleda o al fondo de la pradera.
Destaca la fuerza del diseño por su pureza, sencillez y líneas modernas. Se potencia su importancia mediante surtidores atrevidos, formas revolucionarias y caídas acuáticas sobre grandes láminas o formando espejos de agua. El jardín familiar es el ideal para estas fuentes.
Se combinan con las plantas, los áridos y el terreno de forma orgánica. Una fuente que brota entre rocas o una alberca de campo con surtidores de estilo árabe tienen gran belleza. Los materiales deben ser rúsitocs: brocales de piedra, fuentes de hierro oxidadeas, pilas de agua de piedra, fuentes adosadas a muertes, etc.
La fuente en estos jardines forma parte de un estudiado diseño del espacio. La sencillez parte de formas de representación muy naturales del agua. El diseño se plasma en las proporciones y el equilibrio del conjunto. Los materiales se funden con el agua en todas sus formas, texturas y proporciones: piletas de piedra donde cae un discreto chorro de agua, escolleras de gravilla en estanques con surtidos central, piedras esculpidas o cañas de bambú son algunos detalles de inspiración oriental.
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