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Su origen, las estufas
De cocinar directamente sobre el fuego se pasó, poco a poco, a hacerlo sobre una superficie bajo la que se encerraban las llamas. Primero fue la estufa salamandra, en cuyo extremo superior se situaban ollas y calderos, cumpliendo así una doble función. Fue el inglés George Bodley, propietario de una fundición, quien, en el año 1802, patentó una cocina de hierro forjado y calentamiento uniforme provista de una salida de humos. Este fue el prototipo de las cocinas económicas, llamadas así por el tipo de combustible que utilizan, que suele ser carbón o leña. En España hicieron su aparición, a principios del siglo XX. En las casas actuales han desaparecido principalmente por la falta de espacio para almacenar el combustible que las alimenta y porque primero el gas y luego la electricidad las convirtieron en obsoletas. Sin embargo, hoy día podemos encontrar un amplio catálodo de modelos que incorporan las nuevas tecnologías pero sin perder la estética de antaño.
La preferida por los chefs
Leña, carbón, gas y electricidad son las cuatro fuentes de energía de las que se nutren. Muchos grandes chefs utilizan cocinas económicas a leña o carbón por el sabor único que aporta a sus platos y las características adicionales que confieren a los alimentos y por la forma en que el calor se distribuye en ellos. Y es que en una cocina de leña las temperaturas que se alcanzan son muy elevadas, lo que permite obtener platos que serían imposibles en un modelo eléctrico, de vitrocerámica o de gas.
Así se cuida
Antaño la cocina de leña era el lugar de reunión alrededor de la cual familia y amigos se resguardaban del frío. Cuando el tiempo no acompañaba, allí jugaban los pequeños y charlaban los mayores. Tras el almuerzo o la cena, se limpiaban planchas y aros con agua y jabón, o fregándolos con esponjas de alambre o un cepillo de púas metálicas. Si lleva bronce o latón, utiliza un producto específico.

Este modelo, de Aga, se colocó encastrado en la pared.
La mejor madera
Como para alimentar el fuego se necesitaba mucha leña, en las casas se destinaba un lugar en el patio para cortar troncos y palos, y otro en la cocina para almacenarla y tenerla a mano. En cuanto al tipo de leña más adecuado, hay que huir de la de pino o roble, puesto que su alto contenido en resinas agrede a los alimentos con su fuerte aroma. Vid y encina proporcionan la mejor madera, que debe estar bien seca.

Tradición y modernidad van de la mano en esta cocina.
Por qué elegirlas
De gas, eléctricas, con vitrocerámica o de leña, todas comparten las mismas características de diseño y, además:

DÓNDE LAS ENCUENTRAS
De estilo retro
A gas, eléctricas, con vitrocerámica... Son modelos que mantienen la estética clásica de las cocinas económicas pero modernizadas. Las marcas que las fabrican, y sus distribuidores son:






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