Las 25 claves de la fachada rústica

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Para impregnar tu fachada de estilo rústico lo primero que debes hacer es relacionarla con el paisaje circundante y la arquitectura autóctona. La tarea de integración continuará con el uso de materiales artesanales, elementos recuperados y técnicas de ejecución populares.

1 Un tejado siempre dará mayor sensación de rusticidad si se construye con tejas antiguas. Las árabes y las de pizarra son las más rústicas. Hay que elegirlas de acuerdo a la tradición constructiva de cada región. Si tienes que reconstruir la cubierta, trata de conservar todas las que estén en buen estado. Si no te alcanzan, consigue piezas en la misma zona. Si no queda otro remedio que mezclarlas con tejas antiguas de nueva factura, emplea las viejas para las tejas superiores.

2 La pendiente, las aguas del tejado o la ubicación de la cumbrera, también definen la arquitectura rural de la zona. Las regiones con menor pluviosidad se identifican con pendientes suaves. En cambio en regiones más lluviosas es muchísimo más acusada para que el agua y la nieve caigan rápido. Otro detalle rústico de las cubiertas son las chimeneas, cuyo sello característico reside en la forma con que se protege el hueco de los vientos, que puede ser con una losa plana superpuesta, o con piezas a dos o cuatro aguas y el material con el que se construye.

3 Recupera las terminaciones características de la zona en materia de hastiales y aleros. En amplias zonas de Andalucía, por ejemplo, los hastiales se encalan, mientras que los aleros pueden formarse con el voladizo de las tejas canal, con hileras superpuestas de ladrillo o con cornisas molduradas. En las viviendas del norte son característicos los aleros de madera de amplio vuelo.

4 Emplea la piedra característica de la región y los mismos usos constructivos. Cuando limpies un viejo muro de piedra, trata de hacerlo para su mantenimiento y conservación. Los  rejuntados tienen que integrase en color y textura a los existentes. En paredes nuevas en las que la piedra cumple sólo una función de revestimiento se pueden incluso recrear muros de mampostería seca.

5 Para afianzar el aire rústico de una fachada de piedra, trata de conservar todos los detalles que supongan un rasgo característico del medio rural, como los relojes de sol de las masías o los detalles constructivos de la vivienda gallega, ambos con un gran componente plástico, los guardapolvos de las ventanas, los buzones de ventilación, los cajeados en las jambas de los huecos que facilitan el recibido de la carpintería a haces con la fachada, los patines que se emplean para subir a la primera planta o los contrapesos cónicos de algunas cubiertas.

fachada rústica

 

6 Los arcos, dinteles, jambas, contrafuertes y esquinales de piedra son los elementos con que mejor enfatizan el aire rústico. Descubre todos estos elementos cuando están ocultos tras capas de pintura, cal o revocos, mediante una limpieza profunda, rejuntados y consolidaciones. En combinación con revocos blancos o pigmentados les dan a la casa un aire rústico atemporal.
7 En las zonas donde el revoque es el acabado característico de las fachadas, continúa con la tradición. El aire rústico estará asegurado si empleas revocos manuales tanto de cal, cemento y cal, o cemento. El acabado conviene que sea irregular e incluso intencionadamente espontáneo. La idea es que parezca un acabado que se ha dado en distintas etapas. Si empleas un revestimiento monocapa elige los que reproducen texturas rústicas con efecto piedra o texturas irregulares.

8 La apariencia rústica también la logras con un revoque coloreado con pigmentos terrosos o minerales. Los puedes agregar a las mezclas de cemento y arena y aplicar junto con el revoque teniendo en una sola operación revoco y color. Van muy bien las texturas arremolinadas y bolseadas. Esta terminación se puede completar con recercados de cemento alrededor de ventanas y puertas.

9 Emplea el ladrillo de tejar en dinteles, jambas, alfeizares y refuerzos de esquinas. En las zonas donde no abundaba la piedra, las fachadas se revocaban con morteros de cemento o de cal, o con una mezcla de ambos. Este acabado se suele completar en algunas tipologías, con refuerzos de ladrillo de tejar en huecos y esquinas. Esta técnica facilita el mantenimiento de las jambas y los alfeizares.

10 Para dar sensación de acabado artesanal, no es siempre necesario emplear cal. También puedes usar pinturas plásticas. La clave reside en crear una pátina o aguada en la que se puedan percibir dos o tres tonalidades. A la hora de elegir color, valora la conexión con el paisaje y no recurras a estilos cultos o importados de otras regiones.

11 Recupera las balconadas y galerías acristaladas. Imprimen el rasgo característico de cada región y nos recuerdan otras formas de vida. Para su rehabilitación o nueva construcción, emplea maderas recuperadas o adapta antiguas balconadas. Lo mismo, te recomiendo para las galerías acristaladas. Si se construyen con madera nueva, habrá que envejecerla o pintarla.
12 El hierro forjado añade el valor de un producto de elaboración artesanal. La forja manual luce tanto en los diseños más sencillos como en los más artísticos y elaborados. Las rejas de postigo, las que se empotran en el muro, las salientes, con barrotes cuadrados o redondos, formando cuadrículas y rematadas con remaches, rosetones, clavos pasantes o botones decorativos, dan un sabor muy campero.

13 La carpintería de madera es la que más sintoniza con el estilo rústico. Elige especies locales: roble, castaño, cedro, pino, iroko son las más empleadas. Una posibilidad a reconsiderar en segundas viviendas o en casas que se usan en la temporada estival es recuperar antiguas ventanas, aunque reciclarlas para incorporarles vidrio doble es una tarea costosa, pero en algunos casos vale la pena.

14 La ubicación de la ventana en el espesor del muro, ayuda a enfatizar la tradición rural de tu casa. En muros de mucho grosor, una idea muy rústica es la de abocinar los vanos hacia el interior ampliando la entrada de luz y permitiendo a la hoja que descanse sobre el lateral de dicha embocadura. Si queremos beneficiarnos de la sombra que proyecta el dintel, como es común de ver en viviendas almerienses o del litoral mediterráneo, conviene colocar la ventana en la cara interior.

fachada

15 Las contraventanas acercan la vivienda a soluciones del medio rural o montañés. Controla que se coloquen del lado que manda la tradición local, si llevan molduras, o si se hacen con cuarterones, con duelas, con celosías, si se integran en la misma hoja de la ventana, si son plegables o batientes, etc. Si quieres colocar una persiana enrollable, recurre a populares de estera o madera y cuerda.

16 El tamaño y proporción de las ventanas tienen un componente rústico importante. Te recomiendo conservar las proporciones de los huecos imperantes en la región. Son frecuentes las de forma rectangular y las más altas que anchas. En los estilos rústicos son muy valorados los ventanucos pequeños colocados en puntos estratégicos de la vivienda. Pueden estar en las zonas altas de los muros, en el relleno de una cercha o entramado en la pared por la que discurre una escalera, a ras del suelo. Se emplean como entradas de luz y para crear huecos por los que se activa la ventilación.
17 Los dinteles de madera resultan muy rústicos. Emplea maderas antiguas y acábalas con aceite de linaza. Otra posibilidad es lavar la madera con lejía y dejar que tome el color del tiempo, solución ideal si se trata de dinteles exclusivamente decorativos. Para que parezca antiguo se puede acabar con una pintura alquitranada.

18 El portón de entrada es el foco de atención de una casa campera. Restaura los portones que haya en la casa o empléalos para crear una nueva puerta. Cuando la entrada tiene dos hojas aprovecha para instalar un portón con postigos. Los grandes vanos que servían para la entrada de animales, se pueden seguir conservando para entrar a un zaguán, a un porche cubierto o para dar acceso a un patio o entrada de coches. En las viviendas en las que el portón comunica directamente con un ambiente de usos diario, instala por dentro una puerta vidriada. Así podrás tener el portón abierto sin que pases frío.

19 Crea un pequeño porche de bienvenida con tejadillo y estructura de madera antigua. Además de ganar un espacio protegido para el acceso, le das un toque rústico a una parte importante de la fachada. Termina la decoración con tinajas de barro, un poyo de obra o banco de madera, faroles de hojalata o candiles de hierro oxidado. Si la puerta da acceso a un vestíbulo, confiere a esta estancia todo el sabor rústico que tuvo en el pasado: suelos empedrados, losas de piedra, terracotas artesanales, bóvedas de piedra o ladrillo, ventanucos diminutos, etc.

20 El estilo rústico tiene que empezar en la valla que rodea la casa. Conserva en este sentido la tradición local en materia de vallas, cercos vegetales o muros. Para el campo puedes pensar en soluciones verdes, como vallas de troncos, ramas entrelazadas, aligustres o muros de piedra seca. El portón de acceso con tejadillo tampoco lo puedes descartar.

21 Elige una vegetación autóctona, diseñada con un concepto silvestre. Conserva la vegetación autóctona y mantén el carácter aparentemente desordenado de esta vegetación natural. Conserva desniveles en el terreno  y decántate por los pavimentos recibidos sobre arena o tierra. Procura no macizar demasiado el exterior y deja que el terreno natural sea el protagonista. Si necesitas pasos o senderos emplea gravilla, losas de piedra, adoquines, tierra apisonada o traviesas de ferrocarril.
22 Para que una piscina se integre en el paisaje, diséñala como una alberca. Emplea materiales que no desentonen con la casa. Como la piedra  o las piezas de barro para las aceras laterales y el cemento alisado para el vaso interior. Si se encuentra en un entorno verde píntala de color gris para que refleje este color, si está cerca del mar emplea el blanco así conseguirás que se refleje el color celeste del cielo. En patios interiores la piscina puede hacerse con un diseño de fuente o pilón.

fachada exterior

23 Los porches aportan plasticidad a la fachada. Si lo quieres hacer adosado a la casa, conviene que sea sólo de sombra, para que no reste protagonismo a la fachada. Lo más rústico es construirlo con troncos de madera autóctona sin labrar y cubrirlo con vegetación, cañizo o celosías de madera. Los que más aire rústico aportan son los tejados a tejavana y los que llevan un entrevigado de tablazón y pares de troncos.

24 En los patios interiores la nota rústica la aportan el suelo, las carpinterías, las fuentes y la vegetación. Lo más importante es el pavimento. Si usas barro, elige el artesanal protegido con un hidrofugante. Para los empedrados se pueden utilizar piedras de río de distintos colores, y hacer dibujos u optar por pavimentos más rústicos, como los encarchados de cemento y guijarros. Si el pavimento lo haces con hormigón, dale un toque rústico con encintados de barro, adoquines de piedra, listones de madera, cerámica artesanal esmaltada o piedras.

25 Las escaleras te pueden ayudar a decorar un patio o una fachada. En Granada por ejemplo, el patio de un Carmen, está surcado por escaleras que bajan y suben a distintos niveles en los que se organizan habitaciones, jardines, huertas o miradores. En Galicia y Asturias, la escalera o patín, se adosa a la fachada principal para subir a una solana cubierta, incorporando un recorrido nuevo y propio del medio rural en el uso de la vivienda. En las arquitecturas cúbicas de Almería o Ibiza, la escalera se recorta contra las fachadas revocadas, sin barandilla, creando líneas de sombra que puede embellecerse con macetas o velas.