El dormitorio, orientación, dimensiones, luz…

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Lo que se pide de este ambiente es que sea sereno, luminoso y si es posible, que tenga buenas vistas. La clave de su distribución radica en buscar una escala armónica entre elementos arquitectónicos y mobiliario.

1 Su orientación, punto clave. Para proyectarlo sin equivocaciones, te recomiendo que estudies el microclima en el que se encuentra la casa. De esta manera, podrás evaluar la orientación que más te conviene. Las casas rústicas de toda España solían abrir sus huecos principales al sur. De esta forma se aseguraban que el sol bajo del invierno calentara un interior en el que sólo contaban con el calor de la lumbre.

Actualmente, en reformas u obras nuevas, se pueden hacer lecturas complementarias. Así por ejemplo, si tu casa se encuentra en un clima frío, de veranos cortos y muchos días nublados, la orientación sur es la más indicada para ubicar un dormitorio. Ya que te beneficiarás de una ganancia extra de calor, a la vez que conseguirás que el ambiente sea más alegre. Si pasamos a un clima opuesto, como el que encontramos, por ejemplo, en Andalucía, la pared sur estará muy sobrecalentada durante muchos meses al año, a lo que hay que agregar una reflexión solar extrema.

Esta situación obliga en verano a mantener la persiana cerrada casi todo el día. De lo que se deduce que sería más aconsejable ubicar el dormitorio en la fachada este o en una intermedia como la nordeste.

2 Procura que sea acogedor. Para ello debe tener una temperatura homogénea todo el año. La planta alta en una situación intermedia, es decir con un nivel por debajo y un desván por encima, es la situación más frecuente y la que mejor funciona en casi todos los climas, ya que mantiene a los dormitorios alejados de la humedad del terreno, y del frío o el calor que se concentra en las cubiertas. Así se consiguen ambientes con temperaturas equilibradas a lo largo del día.

Cuando las bajocubiertas que cumplían la función de cámaras se convierten en dormitorios, estos pueden resultar incómodos ya que se enfrían rápidamente y se sobrecalientan en exceso durante el verano. El aislamiento térmico e hidrófugo es fundamental, pero también la apertura de ventanas en paredes y cubierta para que entre la luz y se renueve el aire. Si la insolación en verano es alta, conviene reforzar el aislamiento térmico del tejado o instalar cubiertas vegetales, especialmente cuando éstas son planas.

No te aferres a disposiciones preestablecidas. Si el clima lo aconseja, cambia la distribución de la casa en función del mismo. En climas calurosos y semidesérticos conviene ubicar el dormitorio en planta baja o en un semisótano, así se consigue que la temperatura interior sea más baja y constante todo el año.

3 Proyéctalo aislado, alejado de las zonas de día. Si se trata de una sola planta, la independencia y privacidad de esta zona, se consigue situando el dormitorio fuera del alcance visual de áreas de paso, estar, o de las zonas más concurridas del exterior. No conviene en ningún caso que sus puertas abran directamente al salón, ni mucho menos a un vestíbulo de entrada. Para independizarlos sin gastar mucha superficie en pasillos, recurre a pequeños halles de distribución, que pueden cerrase con puertas de vidrio o protegerse tras arcos o vanos adintelados. También crea filtros visuales a través de antecámaras de acceso.

Lo importante es que la entrada sea indirecta, como por ejemplo, con una zona de armarios. Así la vista directa de la cama quedará protegida. La forma que tenga la planta puede ayudar a que la casa se divida en áreas más diferenciadas, adoptando la forma de una L o una U. Si tu casa se organiza en dos o más plantas, o cuentas con bastante superficie, los dormitorios infantiles los puedes ubicar en una planta y el dormitorio principal lo puedes situar en la buhardilla o en planta baja, así conseguirás una mayor privacidad.

4 Estudia bien sus proporciones. Las medidas mínimas que necesita un dormitorio para una cama de dos plazas, un armario y con las circulaciones necesarias para funcionar, son 3,40×3,40 m. La cama es el mueble que se toma como punto de partida para establecer las dimensiones básicas, ya que actualmente las medidas de la misma no son fijas y cada vez son más frecuentes los modelos de 2 m. de ancho. El armario es una parte imprescindible del equipamiento, su fondo necesita 62 cm., y para disponer de un interior bien equipado, como mínimo hay que pensar en 1,20 m. de ancho por persona.

Hoy día cada vez se imponen más el vestidor de doble altura o el armario cabina, que tienen un aprovechamiento más práctico. Para el primero se necesita como mínimo un espacio de 1,40x2m.; mientras que la cabina se puede instalar en un ángulo de la habitación o en un rincón de al menos 0,80 m. de fondo. Las circulaciones de uso se distribuyen alrededor de la cama y junto a los armarios, entre ellos tiene que haber como mínimo una distancia de 1 m. En los laterales, la separación a la pared se calcula a partir de 70 cm., pero también hay que relacionar esta separación con el ancho de la cama. Puedes considerar como referencia, la mitad del ancho de la cama. A los pies deja un paso mínimo de 1m. Si hay una cómoda o una banqueta habrá que sumarle 50 o 60 cm. más.

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5 Si lo complementas con un cuarto de baño y un vestidor le darás más independencia y será sumamente práctico. El baño incorporado al dormitorio, transforma el espacio en un apartamento independiente. Esta situación es muy útil cuando en la casa son muchos, o en una vivienda de vacaciones en la que se reciben invitados, o cuando el dormitorio se instala en una planta independiente del resto de la casa, como es el caso de una buhardilla.

Como regla básica para su distribución no conviene apoyar sanitarios o duchas en paredes divisorias. De esta forma evitarás ruidos y posibles filtraciones de agua. Si hay poco espacio, es posible ubicar el lavabo en una zona abierta al dormitorio, dejando los sanitarios y la ducha en una cabina con usos independientes, que además hace más útil su funcionamiento en pareja.

El vestidor puede estar junto a la entrada del cuarto de baño, así conseguirás una secuencia práctica de funcionamiento y organización. Si lo sitúas en un extremo, elige un cerramiento corredero que te permita acceder frontalmente, disponiendo de una gran apertura de uso y una comunicación completa con el dormitorio. Si prefieres que las zonas de almacenaje lleven puertas, ubícalas en un apéndice, enfrentadas o en ángulo y emplea esta zona como antecámara para vestirte.

6 Proyecta bien las ventanas. El número de ventanas está en función del tamaño de la habitación, del clima y del tipo de construcción, mientras que su ubicación se tiene que estudiar también en función de la distribución interior. Las ventanas altas te proporcionan más luz y ventilación.

En climas calurosos y húmedos, ayudarás a ventilar rápidamente el ambiente, si colocas ventanas en paredes opuestas, generando de este modo una corriente cruzada. Si tienes en cuenta la distribución de los muebles, sitúa las ventanas paralelas al lateral de la cama, pero procurando que su área de influencia no incida directamente sobre la misma, un poco por el efecto de pared fría y otro tanto para evitar la luz directa. En espacios bajocubierta instala ventanas de techo con sistema eléctrico de control a distancia. Y si puedes complétalas con montantes verticales.

El efecto es sorprendente. Si la casa, por tradición constructiva no admite este tipo de aberturas, recurre a pequeños lucernarios de una o dos aguas.

7 Destina algo de superficie para crear una zona de estar. Con un ambiente rectangular este espacio se organiza muy bien, ya que en un extremo puedes colocar la cama con sus mesillas, y en el lateral opuesto proyectar una zona de estar, dejando una separación entre ésta y la cama de 1 m. más o menos. Si el armario está dentro del dormitorio, necesitarás aproximadamente unos 18,50 m2 de superficie total.

Para que este rincón de estar resulte perfecto, lo ideal es que se organice junto a una puerta-balcón o una ventana con buenas vistas. Otra solución con mucho encanto es la de habilitar como zona de estar una galería acristalada, la puedes integrar a la superficie del dormitorio, o de lo contrario cerrarla por medio de una puerta vidriada, corredera o batiente.

8 Elige los revestimientos que creen un ambiente sereno. Paredes. No conviene abusar de los materiales muy rústicos o de texturas irregulares, como la mampostería tosca. La piedra puedes emplearla en una de las paredes como foco de atención, por ejemplo en el cabecero.

Suelos. La madera ha sido siempre el material más apreciado para un dormitorio, aunque en climas más cálidos o en segundas viviendas, puedes optar por suelos de barro, gres rústico, cemento alisado, baldosas hidráulicas o mármol.

Techos. No conviene que el dormitorio tenga un techo muy rústico, bajo o formado por piezas muy robustas. Ya que su presencia resulta agobiante y crea incertidumbre. Trata de matizar su influencia, pintando la estructura de madera en tonos claros.

9 Armoniza decoración y estilo arquitectónico. Si es muy popular lo peor que puedes hacer es pretender convertirlo en un ambiente elegante. Elige muebles de línea rústica, de maderas lavadas, aceitadas o pintadas, o de hierro forjado.
Las casas de pueblo, los cortijos, las casonas solariegas y en general todas las de techos altos, suelos de madera, baldosas hidráulicas, muros enlucidos, corredores y patios interiores, te ofrecen una envolvente que induce a una rehabilitación en la que prácticamente no habrá cambios sustanciales. Conserva todo lo que esté en buen estado. Para los muebles emplea maderas pintadas de colores crema, pátinas envejecidas o combina madera con dibujos pintados a mano y aguadas.

También puedes incorporar muebles de hierro de líneas sencillas y armarios policromados. Las camas con dosel están indicadas para estos espacios altos y amplios. Para vestir la cama, boutis floreados, punto, piqué, bolillo, algodón o lino.

10 Incorpora elementos que creen puntos de atención. Una chimenea hace de un dormitorio un refugio perfecto. Para que sea más segura incorpórale un casete insertable o elige una estufa de combustión cerrada.

Una puerta de dos hojas. Es indicada para dormitorios grandes o en los casos de construcciones con muro de mucho grosor.

Arcos y vanos adintelados. Son ideales para marcar una separación sutil entre dos áreas de uso, por ejemplo entre la zona de la cama y la de estar, para valorizar la unión con una galería o para cortar la visual a un pasillo.

Una puerta-balcón le da más juego visual a la habitación. Para protegerla puedes colocar una barandilla en el espesor del muro o crear una reja saliente.

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¿Qué armario me conviene?

  • Empotrados: Son los que mejor se adaptan a todas las situaciones arquitectónicas. Se puede aprovechar un extremo de la habitación para disponer de un frente completo de armarios, contar con una pared y un tabique lateral, dos laterales o un frente de pared en el que sólo se abre el hueco necesario para recibir las puertas. Aprovecha también este volumen para ocultar en su interior mochetas o pilares.
  • Exentos: Resultan más apropiados en casas de vacaciones, en dormitorios de invitados o como mueble complementario. Los más atractivos son los modelos antiguos, y es importante elegirlos con un volumen proporcional a las medidas de la habitación.
  • Puertas: La elección de la puerta tiene que corresponder con el estilo arquitectónico imperante en la casa. Las de madera al natural con acabados al aceite o con barniz al agua, se adaptan bien en casi todas las viviendas de campo. Puedes hacerlas con lamas, estilo granero, con plafones, cuarterones, con bastidor y celosía interior, etc. Las puertas pintadas es una solución muy indicada para arquitecturas en las que predominan los revoques.

Las puertas de un armario empotrado también se pueden resolver con puertas de otros muebles, como antiguas alacenas, contraventanas o puertas de paso.

DORMITORIOS CON DOS CAMAS

Si las quieres colocar paralelas con una separación central, deja entre ambas unos 90 cm., coloca una cómoda baja que sirva como mesilla compartida, y pon sobre ella una lámpara baja que de una iluminación ambiental. Encima de cada cama instala un aplique para conseguir una iluminación individual y puntual.
En habitaciones juveniles prueba con planteamientos menos ortodoxos. Podrás sacarle más partido a la habitación si las camas las colocas en forma de L, a diferentes alturas, aprovechando los altillos que pueden organizarse en un techo inclinado, o ubicadas sobre cajoneras para ganar espacio de almacenamiento.
Se puede remplazar la cama de dos plazas por dos camas individuales adosadas. Para la base puedes colocar canapés, así disminuyes el peso visual que suponen dos camas. El cabecero en cambio, lo puedes hacer de una sola pieza o llevarlo de pared a pared, lo que también te ayuda a enmarcar las mesillas.