Madera en ventanas y puertas

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La madera es el material con el que tradicionalmente se construye la carpintería de la vivienda rural. Actualmente esta elección se ve apoyada por tratamientos que refuerzan su protección y su estabilidad dimensional. Éstas son las posibilidades que te ofrece.

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Casa en Segovia con ventanas y contraventanas interiores en madera. Foto Germán Saiz.

Cuando proyectamos la carpintería de una vivienda de campo, casi siempre elegiremos la madera, ya que se trata de un material que se identifica plenamente con el estilo rústico. Para armonizarla con los muros de piedra, los suelos de barro o las viguerías de madera, es imprescindible que sea maciza y con aspecto envejecido o natural.

¿Cómo se diseña una ventana?

Para empezar, hay que atender a la dimensión y estética de la fachada. Después hay que considerar las hojas que va a tener, el sistema de apertura y qué cristales le convienen, así como el acabado que mejor se ajuste al clima, al grado de exposición y la estética del conjunto.
Cantidad de hojas. Depende del tamaño de la ventana. Para minimizar las pérdidas térmicas y el costo de la perfilería, habrá que instalar pocas hojas que puedan abrirse, ya que a menor cantidad de herrajes, menos resquicios y puntos de escape o filtraciones de agua.
Cristales. Los mejores son los que tienen dos lunas separadas por una cámara de aire estanca. Lo importante de estos cristales es el ancho de la cámara y los tratamientos adicionales que se incorporen, como el de baja emisividad que consiste en tratar los cristales con una precipitación metálica colocada en la cara interna de la segunda luna (la que da al interior). Así se consigue una barrera que bloquea parte del calor generado en el ambiente, reenviándolo al interior.
Sistema de apertura. El más hermético es el practicable, aunque con otro tipo de cierres es más fácil controlar la ventilación. Por ejemplo, con el oscilobatiente se consigue una ventilación superior, que expulsa el aire caliente, y favorece la entrada de aire frío. El cierre de guillotina se ha perfeccionado con el sistema paralelo, con el que la hoja móvil se encuentra en el mismo plano que la fija. Si no se quieren divisiones, se puede pensar en sistemas pivotantes, que giran alrededor de un eje vertical u horizontal, basculante o proyectante.
Acabados. Las maderas más empleadas en la fabricación de ventanas son las maderas de iroco (una de las que mejor se comportan debido a su dureza natural), roble, pino y castaño. Conviene protegerlas de los rayos ultravioletas e infrarrojos, para lo que se está generalizando el uso de lasures o protectores pigmentados, hechos a base de aceites y resinas vegetales.
Montaje. La mejor forma de recibir una ventana es fijándola mecánicamente a un premarco. Entre el marco de la ventana y el premarco se debe hacer un sellado perimetral con espuma expandida de poliuretano para asegurar la estanqueidad.

Puertas de paso

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Si los materiales son artesanales, con predominio de la piedra, la madera maciza, los revoques rústicos o el barro, las puertas deben ser de madera, siendo los más recomendables los modelos que incorporan molduras, cuarterones o duelas. Pueden ser ciegas o incorporar cristal, lo que es muy útil si abren a un pasillo sin luz natural. La mayoría de las puertas están construidas con un marco perimetral de madera maciza y un alma de aglomerado que se acaba superficialmente con un enchapado de madera.

En un ambiente rústico es necesario darles un acabado envejecido, y ponerles unos herrajes de forja, hierro oxidado con acabado martelé, incorporando piezas de porcelana o herrajes recuperados. Otra posibilidad consiste en pintarlas. Puede hacerse con esmalte acrílico mate o semimate, con efectos decorativos como pátinas o con un decapado. Pero la mejor opción es la de las puertas de madera maciza. Se pueden construir con madera vieja  o adaptar al hueco antiguas puertas de derribo. Hay carpinterías especializadas en estos trabajos. Un modelo ideal para adaptar antiguos tablones es el de duelas. Se pueden acabar con lasures, aceites o ceras, para protegerlas de los parásitos.

Puertas correderas

Un ambiente rústico también puede beneficiarse del funcionamiento práctico de una puerta corredera. Se aprovecha el espacio un 20% más y soluciona muchos problemas de circulación y ubicación de muebles. Para que no desentone con el estilo rústico habrá que diseñarla como en el caso de las puertas batientes, con molduras, cuarterones, plafones rehundidos, tablillas, o combinando alguna de estas opciones con cristal. Incluso puedes emplear una puerta antigua.
Con premarco. Con este sistema de premarco metálico las guías y la cámara en la que se introduce la puerta se ocultan en el interior del tabique. Lo que permite que el cierre sea hermético y visualmente más limpio. Se pueden incorporar en tabiques de ladrillo o de cartón yeso.
En cámara. La cámara la puedes crear tú mismo con paneles de madera, empleando el fondo de un armario, una librería, o el friso de un revestimiento.
Exenta. Esta es la forma más fácil de instalar una puerta corredera.  Se desliza exteriormente, mediante una guía superior sujeta a la pared o al techo. Con este sistema se evita tener que intervenir sobre superficies antiguas que quieren preservarse tal como están.

VENTANAS PROTEGIDAS

Las de madera han de protegerse de la humedad, la lluvia y el sol. La humedad las hincha y aumenta la probabilidad de que sea atacada por insectos y hongos. Cuando se seca puede dar paso a la aparición de grietas. El sol la vuelve grisácea y las diferencias térmicas producen deformaciones. Para protegerla emplea alguno de estos tratamientos:
Protector de fondo. Es efectivo contra insectos y hongos xilófagos, protege de la humedad y limita los movimientos y cambios dimensionales producidos por las diferencias o saltos térmicos. Se renuevan al cabo de varios años y, si están muy expuestas, una vez al año (Xylamon, Bruxyl, productos de Ecoquimia, Livos)
Lasures y barnices a poro abierto. Protegen de la fotodegradación, son elásticos y permiten que la madera respire y transpire.
Esmaltes de resinas naturales y pinturas al aceite. Tienen las mismas propiedades de los barnices pero aportan color.
Autoclave. Es la forma más eficaz y homogénea de proteger la madera contra agentes bióticos y abióticos. El sistema más empleado es el de doble vacío.