Contraventanas y postigos

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contraventana

Son fundamentales para completar la protección térmica y acústica de las ventanas y, además, también decoran la fachada. Cada zona hace gala de un modelo característico de contraventana o postigo, según el clima y la tradición arquitectónica y constructiva.

contraventanas-postigosLas contraventanas graduan la entrada de luz solar, y también constituyen el complemento que toda ventana o puerta con vidrio necesitan para evitar que se produzcan fugas de calor en invierno, o altas temperaturas en el interior durante el verano. Si una casa cuenta con estas protecciones ahorrará un 30% de energía en sistemas de climatización. Su instalación en el interior o el exterior, también repercute en su función, ya que está comprobado que funcionan mejor si se instalan por fuera. A la hora de elegir el material de construcción se analizarán aspectos relativos al mantenimiento, su respuesta al clima de la zona, pero también a la tradición constructiva del lugar y a su integración en medios rurales.

¿De qué material?

postigo

– En los entornos rurales, las contraventanas que mejor se integran en la tradición constructiva de casi todas las regiones españolas es el porticón de madera. Se adapta tanto a estilos rústicos como modernos; es una contraventana muy segura, aislante y una barrera eficaz contra el viento. Como todo producto de madera requiere un mantenimiento periódico para resistir el paso del tiempo y las inclemencias atmosféricas. La tradición local te guiará en el diseño y la situación con respecto al espesor del muro. Conviene usar maderas con buena estabilidad dimensional, que resistan bien la humedad y que permitan buenos acabados. Evita las maderas muy pesadas, ya que añaden mucho peso a las bisagras, y son más difíciles de manipular. El cedro, el iroco, o la teca responden perfectamente en el exterior. Si las vas a pintar elige maderas más económicas como el pino del norte. Dentro del rubro de los recuperados, tienes la posibilidad de adaptar modelos antiguos. Otra posibilidad es emplear madera laminada, que por su propio sistema de ensamble, ofrece mayor estabilidad a los cambios dimensionales debidos a las variaciones térmicas.

– Menos frecuentes en las casas rústicas son las contraventanas de PVC y las metálicas. Estas últimas pueden ser de aluminio, hierro o galvanizadas. Las primeras no necesitan mantenimiento, vienen lacadas en colores lisos, siendo los claros apropiados para zonas de playa, y los oscuros para el campo o la montaña. También se hacen con acabados tipo madera, aunque no dejan de ser una imitación. Las de chapa de hierro tienen un aspecto más industrial que las de aluminio, son más pesadas y requieren de mantenimiento. Se integran perfectamente en casas de pueblo. Las de acero galvanizadas resisten mejor la corrosión.

Distintos tipos

En cuanto a la forma de las contraventanas, las hay ciegas y de celosía. Las primeras van bien en climas fríos y secos, mientras que las de celosía se recomiendan en climas donde, además de protección y aislamiento, se requiere de una ventilación selectiva. l Las contraventanas ciegas se hacen especialmente en madera maciza. Pueden construirse con tablillas machihembradas en vertical u horizontal, y con refuerzos horizontales o en forma de Z. También se pueden atornillar a un bastidor interior o a un cerco de hierro. Estos diseños se integran en ambientes de montaña, en cabañas, en caseríos del Norte y en obras rústicas. Otro modelo ciego muy común en la arquitectura popular española es la contraventana o postigo de cuarterones. Se ponen tanto por dentro como por fuera.
– Las contraventanas de celosía constan de un bastidor perimetral al que se le ensamblan lamas fijas u orientables. Son ideales para climas húmedos y marítimos, ya que protegen la ventana del sol y la bruma, sin perder la ventilación. Las mallorquinas, típicas de esta isla, tienen una influencia claramente mediterránea. Las orientables se colocan por fuera, y ofrecen más opciones de protección.

Sistemas de cierre

sistema cierre
– Practicables. Se trata de una hoja rígida que gira sobre el muro exterior o interior. Las bisagras se pueden montar sobre el muro, sobre un marco de madera o hierro, o sobre el marco de la ventana. En el interior son prácticas las que se fijan a la hoja de la ventana.
– Plegables: Se divide el ancho del vano en varias hojas plegables, que pueden plegar sobre mocheta o sobre el muro. En las galerías se pueden emplear sistemas tipo librillo que, al correr sobre guías horizontales superiores e inferiores, son más seguras y fáciles de manipular.
– Correderas: La contraventana se incorpora en la cámara que se forma entre dos muros. Puede llevar varios sistemas de apertura. Existen premarcos listos para alojar porticones de desplazamiento paralelo. Para ventanales en hilera es útil instalar contraventanas correderas exteriores colgadas de una guía o riel.
– Proyectantes: Se desplazan hacia arriba. Requieren de herrajes especiales si se quiere mantener en posición horizontal. Sirven de persiana o parasol.
n Para el cierre emplea un sistema central de falleba con pasador en marco o muro. También es posible incluir sistemas de blindaje y cerraduras de seguridad.

Conviene saber

– Para un buen aislamiento instala la contraventana en la parte exterior del muro, aunque en muchas zonas impera el modelo de librillos o postigos interiores. Aunque hay que valorar la tradición constructiva, no conviene elegir este sistema en climas calurosos. En la cámara que se forma entre el vidrio exterior y la contraventana interior se produce un efecto invernadero que calienta la contraventana y sube la temperatura ambiente.
– Cuando las contraventanas se instalan en el exterior, sufren las inclemencias climáticas, el sol, el agua, el polvo y el viento. Protégela con aceites, barnices y esmaltes. Los barnices a poro abierto o al agua, además de proteger, le dan acabado. Son permeables al vapor de agua y se adecúan a las variaciones térmicas de la madera, regulan su grado de humedad e impiden que el agua penetre en el interior.
– Aplica un tratamiento preventivo contra hongos de pudrición y azulado, o un protector decorativo que sirva como filtro solar y además tiña y realce el veteado natural. En maderas viejas o piezas recuperadas puedes aplicar aceites vegetales.