Claves para elegir chimenea

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elegir chimenea

Hay que cuidar aspectos como el tamaño y volumen del ambiente para elegir la potencia óptima, pero también el diseño y el lugar más idóneo para emplazarla. De esta forma, será útil pero también se integrará perfectamente en el espacio elegido.

Hacia una calefacción más sostenible

Casi siempre se piensa primero en una calefacción central alimentada por combustibles fósiles, dejando a la chimenea como una alternativa a considerar según presupuesto. Lo cierto es que si se consideraran las dos  como parte integrante del mismo sistema, se podría, además de proyectar el o los lugares adecuados para su ubicación y la salida de humos, racionalizar el sistema de calefacción general, reduciendo la potencia necesaria y el consumo de combustible.

Pero hay más, ya que si se opta por una termoestufa a pellet, que es otro tipo de biomasa forestal, la sustitución de los combustibles fósiles sería total, teniendo en un solo aparato calefacción, agua caliente sanitaria y fuego puntual. La idea es reducir esta dependencia cuyo precio va al alza, es más contaminante y perjudicial para el medio ambiente. Si se opta por la biomasa se reducen notablemente las emisiones de CO2 a la atmósfera y se contribuye a la limpieza de bosques y reutilización de los desechos forestales. La antigua chimenea de fuego abierto ha evolucionado a un hogar de fuego cerrado, pasando de un rendimiento del 10% a aprovechar hasta el 80% o más de la energía de la leña que se quema. Los precios de la leña o los pellets, también son altos, pero nunca tanto como el gasoil o el gas.

Los hogares a leña también requieren de nuestra atención en la carga y limpieza, pero lo cierto es que a la larga compensa, ya que estos hogares perfeccionados presentan niveles de eficiencia, fiabilidad y confort que se equiparan con los sistemas tradicionales. A lo que hay que agregar la visión del fuego, que crea ambientes hogareños, propicios para el relax y los momentos agradables.
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Pasos previos: determinar la potencia necesaria

La potencia elegida es muy importante que se corresponda con el ambiente que se quiera calentar. Es un error pensar que cuanto más grande mejor, por si acaso, o en el lado opuesto, que sea pequeña, así no consume tanto. Sobredimensionar la potencia o quedarse por debajo, afecta directamente al rendimiento de la estufa. En el primer caso, no se podrá conseguir un funcionamiento a llama viva, lo que da por resultado una combustión incompleta y un rendimiento ineficientes.

Por otro lado, la consecuencia de instalar un hogar de menor potencia sería aún peor, pues no se conseguiría caldear el ambiente durante la época más fría. Además si el hogar es demasiado grande puede provocar problemas de humo, mientras que uno demasiado pequeño  puede sobrecalentarse provocando roturas en el aparato.

La potencia necesaria, expresada en KW o en Kcal, indica la cantidad de calor útil que el hogar puede producir para compensar el calor que pierde un ambiente. Se suele tomar un valor básico de 80 a 110 Kcal/h por m3, como una primera aproximación, pero en la determinación de la misma entran en juego muchos factores, como la zona climática donde se encuentre la casa, el grado de exposición de la misma, el aislamiento, el volumen interior, la inercia térmica, la orientación, el grado de ocupación, etc. También es decisivo el papel que cumplirá el hogar dentro del sistema de calefacción.

Si se trata de un apoyo en un lugar concreto de la casa, la potencia podrá ser menor, pero si se contempla como único sistema, no solo hay que apuntar a la potencia mayor, sino que habrá que pensar en modelos con prestaciones adicionales, como los que conducen aire caliente a otras habitaciones, los que incluyen ventilador, sistema de acumulación de calor, toma de aire exterior, etc.

Calor a puerta cerrada

Esta es la forma de conseguir calor de una manera económica y limpia. Fuego sí pero con puerta de vidrio vitrocerámico para que se pueda realizar una combustión limpia, sin perder la visión de las llamas. El mejor sistema es el de doble combustión que permite que el 90% de los gases y partículas presentes en el humo se quemen y se conviertan también en calor. Esto redunda en un nivel de emisiones mínimo puesto que el hogar emplea la energía para producir calor en vez de humo.

La combustión se controla mediante la regulación de los flujos de aire dentro de la cámara de combustión. Otra ventaja es el tipo de calor que se obtiene, por radiación y convección. El primero a través del cristal de la puerta. El segundo se basa en el principio de la convección natural, mediante el cual, el aire que circula por la doble pared alrededor del hogar, se recalienta, se eleva y se expande al ambiente por las aberturas previstas en cada modelo y como posibilidad adicional canalizando parte del mismo a otros ambientes.
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¿Cuál elijo?

Hay varios modelos que permiten este tipo de combustión limpia. Hablamos de los hogares, chimeneas metálicas, insertables y estufas.

Los hogares son los que más se parecen a una chimenea tradicional. Sus interiores pueden llevar ladrillos refractarios para acentuar aún más esta apariencia. Requieren de una terminación en ladrillos, piedra, etc., aunque también hay modelos listos para colocar, para cuando se quiere una chimenea pero sin hacer obra. El modelo SF15 de Stûv, de suelo a techo, por ejemplo, que se instala en unas horas, es un revestimiento metálico pensado para el hogar Stûv 21 con puerta escamoteable o tipo guillotina (lo que también es un plus para los más sibaritas en materia de fuego visto). Las gamas de potencia pueden llegar a los 27-30Kw.

Por tanto es el modelo indicado para espacios amplios, principalmente cuando se está en obra y que también puede considerarse para la calefacción general, empleando toberas de conducción de aire caliente a otras habitaciones o eligiendo modelos que incorporen una paila o depósito de agua que se emplea para calentar por conducción el agua de un circuito de calefacción por agua. El modelo Itaca 100 de Lacunza tiene una visión de fuego espectacular con puerta panorámica. Tiene capacidad para calefactar y calentar el agua de toda una casa, ya que su potencia total útil es de 36,5 KW. La potencia nominal en ambiente es de 9KW. Con un hogar o recuperador de calor es posible realizar un proyecto a doble faz, teniendo fuego hacia dos espacios o elegir un modelo con vidrio en esquina, lo que amplía la visión del fuego desde varios puntos de la habitación. Estas características las puedes encontrar, por ejemplo, en los modelos Spartherm de Hergom.

chimenea pared

Las chimeneas metálicas suplen perfectamente al antiguo hogar de fuego abierto. Es la evolución básica de la chimenea tradicional pero se diferencia de ésta en que el receptáculo donde se aloja el hogar se cierra con chapa y con puertas de cristal vitrocerámico, lo que aumenta el rendimiento del hogar y aporta seguridad al ambiente.  Lo realmente destacable de este tipo de chimeneas radiantes es su fácil instalación, listas para usar, sin tocar los elementos existentes y sin perjudicar el aspecto arquitectónico del espacio.

Son ideales para considerar en ambientes rústicos, en los que una construcción nueva de obra no siempre encaja o achica el espacio. Los modelos son bastante compactos, se pueden instalar sobre baldas de hormigón, colgar del techo o la pared, apoyar en el suelo, en un rincón o colocar en forma de isla, como el modelo Mallorca de Hergom de 18,7KW y un rendimiento del 54.5%.

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Los insertables forman el grupo con más posibilidades de instalación y altas prestaciones. El equipo se reduce a una caja prismática  compacta con puerta de vidrio que se adapta a huecos existentes, por eso es el que se prefiere en la renovación de los hogares abiertos. Pero también es una buena elección cuando se quiere que la chimenea se reduzca a su mínima expresión, sin perder prestaciones.

Se instalan dentro de un receptáculo apenas un poco más grande que el aparato y con el conducto de humos visto, lo que da más opciones de ubicación. Como variante hay empresas que ofrecen insertables con propiedades adicionales de estufa. Se ubican en cajas metálicas ajustadas a la medida del insertable, lo que permite ganar calor por radiación por sus paredes laterales. Un ejemplo es el Stûv 16-Cube  de Stûv, que puede apoyarse sobre un zócalo bajo o directamente sobre el suelo, con el conducto de humos visto, una estética depurada al servicio del fuego.
Con la estufa de doble combustión se consiguen también potencias elevadas y altos rendimientos. Como ventaja, el tamaño reducido, por lo que se puede instalar casi en cualquier sitio, incluso delante de un ventanal. Lo único que hay que tener en cuenta son las distancias de seguridad debido a las altas temperaturas de combustión. Hay que separase bastante del fondo y de los materiales combustibles, aunque hay modelos muy aislados en que esta separación se reduce bastante, como la Jotul F262 revestida lateralmente con piedra esteatita. Sobre el suelo se puede montar sobre una pletina de acero.  Hay modelos muy evolucionados cercanos a la estética de un insertable exento, como la estufa a leña Irati de Lacunza, de doble combustión, líneas rectas y puerta de cristal con gran visión de fuego.

Tiene una potencia calorífica nominal de 12KW, un rendimiento del 75% y un volumen de calefacción de 220 m3. Lo más perfeccionado de este tipo de aparatos es la posibilidad de acumular calor para que siga emitiéndolo hasta 9 y 12 horas después de apagada. Se consigue, por ejemplo, con el sistema de acumulación de calor Heat Memory System o XTRA de Austroflamm,  que básicamente consiste en un revestimiento especial de alta densidad conectado a un intercambiador de calor. Otro modelo es el  Jotul F 365 High Top, que consiste en una estufa Jotul F 365 con un kit opcional de acumulación de calor, Jotul Heat Storage System, que se integra en la parte superior de la estufa, donde recoge el calor generado en la cámara de combustión. Da hasta 12 horas más de tiempo de calefacción con el regulador de ventilación cerrado.

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La estufa a pellet puede considerarse también para calefacción general. Primero porque alcanza rendimientos del orden del 90%, segundo porque puede acoplarse en un sistema hidraúlico existente, por ejemplo de radiadores por agua y calentamiento de agua sanitaria, y por último porque tiene una larga autonomía de funcionamiento. Emplea como fuente de calor el pellet, un combustible sólido granular, proveniente de desechos forestales y de la elaboración de la madera. Su almacenamiento para este tipo de aparatos, no necesita más que un espacio donde dejar los sacos de 15 kg con los que se alimenta por varias horas, o días según la potencia de trabajo. Y esta característica es la que la hace práctica y fácil de usar, a la que se suma la posibilidad de programar su encendido/apagado y la temperatura deseada.

La única desventaja, es que necesita conexión eléctrica, aunque con un gasto mínimo. Tiene tres sistemas de distribución del calor: por aire al ambiente donde se ubica, mediante circulación forzada, a otros ambientes adyacentes canalizando el aire caliente a través de tuberías que salen de la parte posterior o superior del aparato y por último eligiendo un modelo hydro para agua caliente sanitaria y calefacción que puede precalentarse con un sistema térmico de energía solar. La novedad son los insertables a pellet, que permiten aprovechar el hueco de un antiguo hogar abierto, como los modelos Box de Ravelli.

Lo ideal es ubicarla justo donde se necesita y teniendo en cuenta dos puntos básicos, beneficio y disfrute del fuego: junto a una zona de asientos, abasteciendo a dos espacios,  en la buhardilla. Para determinar el sitio más apropiado, también hay que pensar en el rendimiento del aparato y en la instalación del conducto de humos. En este sentido se le sacará más partido al calor si se coloca en una pared interior. En cuanto al conducto, que puede ir perfectamente visto, entre los puntos a controlar está el largo, ya que por debajo de 4m el tiro no sería eficaz. Los hogares, insertables y chimeneas metálicas son perfectos para crear un eje de distribución focal alrededor del cual se organice la distribución de la zona de estar.

Si tienen que abastecer a todo un ambiente, conviene colocarlos en un punto intermedio y neutral del espacio. En ambientes pequeños conviene elegir modelos compactos y exentos. Son prácticos los modelos de esquina y los que se cuelgan del techo o la pared. Si tienes una ambiente amplio y buscas un foco de atención para una pared ancha darás un golpe de efecto con un modelo panorámico, largo y apaisado.